Donde fui a parar sin querer es a la Avenida Rivoli de París, cerquísima de la Rue de l'Hotel de Ville, calle donde se encuentra la Cité des Arts, lugar donde estuvo este verano la Fernanda Piamonti, amiga del alma. Me muevo cargada pero intentando ir menos pesada cada vez.
De agosto a septiembre hay una diferencia muy notable. Se nota en casi todo lo que pasa en esta ciudad. En la cantidad de gente, en las hojas de los árboles, en la cantidad de hojas que hay en el suelo,...
París está lleno de impulsos que me excitan y emocionan contínuamente: Opera Rock, Cat Stevens, Museum Nationalle d'Histoire Naturelle...lo
quiero ver todo, quiero estar en todos los sitios, que los días se
alarguen y se ensanchen, que los puntos cardinales de esta ciudad se
encuentren.El día de hoy ha sido mi día de toma de contacto. He empezado a repartir carteles por la Cité del concierto que daré el domingo 28. Emoción. He caminado por la calles del barrio hasta Porte d'Orléans, he comprado comida eco y como el último rayo del sol, apago y me voy a otra cosa, MARIPOSA.
Esta vez si. Desde hoy y hasta el día 30 de este mismo mes termino los días de la residencia que me concedió la Montreux Jazz Artists Foundation. Espero al autobús haciendo una lista larguísima de cosas que quiero hacer, que al final debe resumirse (la lista) en una sola cosa: SER FELIZ.



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